martes, 17 de febrero de 2009

esculturas maya



Los mayas fueron notables escultores. Con materiales como la piedra y el estuco, este arte tomó tres formas: la primera, los trabajos de relieve, bajorrelieve, e incluso tridimensionales, que formaron parte de la ornamentación arquitectónica. Un ejemplo son los mascarones de muchos de los edificios mayas construidos desde el Preclásico Tardío hasta la Colonia, durante el siglo XVI; en su mayor parte, estas obras representan deidades astrales relacionadas con la salida y la puesta de sol, o imágenes idealizadas de los gobernantes y sus linajes.

En este mismo grupo pueden incluirse las esculturas de estuco o piedra adosadas a fachadas y pilares o empleadas como columnas, así como los complejos diseños de los dinteles esculpidos en madera propios del periodo Clásico, los cuales honran también a los mandatarios mayas.

Aparte se consideran las estelas, los altares y las lápidas. Comúnmente, estas obras fueron labradas en monolitos individuales asociados a diversas edificaciones y constituyeron, en su momento, auténticos documentos en piedra, los cuales narraban la historia de los personajes representados en ellos. Así, la escultura de los mayas estuvo, como se ve, íntimamente ligada a la escritura.

Finalmente, la escultura de bulto, sin relación directa con la arquitectura, fue realizada sobre todo en estuco y cerámica. Destacan, en este grupo, los grandes incensarios y urnas y, por su alta calidad artística, las figurillas funerarias de Jaina, que representaban a hombres de diferente posición social.

Es evidente que la figura humana fue, con mucho, el tema central de la escultura maya. No obstante, abundaban también las representaciones de deidades antropomorfizadas, así como las de animales, plantas y seres sobrenaturales altamente significativos para la civilización maya, como las serpientes emplumadas, los monstruos terrestres y las aves fantásticas.


El inconfundible estilo de la pintura maya destaca en la cerámica -sobre todo en la de uso suntuario- y, particularmente, en la pintura mural, donde es evidente la intención de los artistas de reproducir las formas del mundo que los rodeaba.

En la pintura maya abundaban, junto con los diseños geométricos, las escenas narrativas con estilo naturalista donde las figuras principales eran las personas, seres humanos realzados todos de manera individual de acuerdo con su vestuario, sus atributos de poder -o la carencia de ellos- su postura y sus gestos, y las acciones que realizaban a lo largo de su vida.

En la pintura -siempre policroma- era común, también, la representación de dioses, animales fantásticos y otros seres sobrenaturales, enmarcados en un determinado escenario, los cuales, junto con textos glíficos, solían acompañar a los seres humanos en el arte mural.

A causa de la complejidad y la alta calidad de los diseños de los muralistas mayas -cuyos nombres ya comienzan a ser develados por los expertos- se piensa que éstos formaban parte de un selecto grupo de especialistas que eran sometidos a una elevada preparación técnica y ritual para ejecutar su trabajo; se cree, asimismo, que compartían algunos conocimientos con la élite en el poder, tales como la escritura, el protocolo de fiestas y ceremonias y los conceptos fundamentales en que sentó sus bases la cosmovisión maya, con el fin de poder transmitir correctamente los mensajes destinados a los espectadores del arte mural.

La técnicas empleadas para la realización de los murales variaba de acuerdo con la época y la región geográfica en que eran creados, y también según el material de soporte de que se tratase (aunque éste, cualquiera que fuera, siempre se recubría previamente de estuco); no obstante, lo común era que primero se delinearan los contornos y después se aplicaran los colores mediante las técnicas del fresco y del temple, aunque con variantes propias.

En cuanto al uso de los tonos, especialmente durante el periodo Clásico, los mayas lograron producir una amplia gama de matices entre los que destaca el famoso azul maya, cuya misteriosa obtención ha hecho creer a algunos especialistas que la fabricación de pigmentos debió ser una industria tan compleja como ingeniosa construida a partir de la experimentación con diversas plantas y minerales.


subido por : César Leonel Brizuela Aquino

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